El cartel amarillento
Está en todas partes, así que seguro que también está en tu ferretería, almacén de material de construcción o negocio de suministro industrial:
Un enorme cartel amarillento que lleva siglos en el mismo sitio y ni tulle, ni bulle ni vende.
Y espérate, que a veces… hay dos… y hasta tres.
Está en el escaparate, o detrás del mostrador, o en algún sitio donde quedó cuando se instaló hace años. Anuncia algo y nadie en el local le presta mucha atención. Los clientes tampoco, la verdad.
El metro cuadrado más desaprovechado de tu tienda
Piénsalo un momento y mira a ver dónde están esos carteles…
Tienes un cartel en el escaparate que ven todos los que pasan por delante. Tienes otro detrás del mostrador, que mira todo cliente que va a tu negocio mientras espera a ser atendido. Tienes, quizá, otro en la cabecera de ese lineal en el que se concentra el tráfico de la tienda.
Pues resulta que esos tres puntos son, probablemente, los tres metros cuadrados con más visibilidad de todo tu local. Y los estás usando para que no vendan nada:
- no informan de tus ofertas
- no destacan tus productos estrella
- no le dicen a tu cliente por qué debería llevarse algo más de lo que vino a buscar.
Ahora imagina que en esos mismos tres puntos hubiera un vendedor. Uno que conoce el catálogo entero, que siempre tiene a mano la oferta del mes, que es capaz de mostrarle a un cliente cómo hacer la instalación que necesita y de explicarle qué materiales hacen falta para terminarla. Uno que no se distrae, no se va a comer, no tiene un mal día y no se pone a hablar con el compañero cuando hay clientes mirando.
Ese vendedor existe. Y cuesta bastante menos de lo que te piensas.
El empleado más barato de tu plantilla
Un buen comercial tiene un valor incalculable. Conoce el producto, detecta oportunidades de venta cruzada, convierte una visita de cinco euros en un ticket de cuarenta. Pero tiene una limitación que ninguna empresa del sector ha podido resolver todavía: solo puede atender a un cliente a la vez.
Sin embargo, hay un elemento que no tiene ese problema: la pantalla de videomarketing. Y es que, cuando una pantalla de videomarketing está conectada a tu sistema de gestión:
- se conecta con tu tienda online
- propone proyectos a tus clientes y les dice el material de tu negocio que van a necesitar
- destaca ofertas especiales y de temporada
Y lo más importante: actúa en el momento exacto en que el cliente está en la tienda y en disposición de comprar. No en un email que leerá más tarde. No en un anuncio en redes que verá cuando no está pensando en comprar nada. Ahora, aquí, con la cartera a mano y el producto a dos metros.
Eso es lo que diferencia el videomarketing en el punto de venta de cualquier otra acción de comunicación: la conversión ocurre en el mismo instante en que el mensaje llega.
Llegar al cliente en el momento justo
Igual que los buscadores de oro catalogan sus excavaciones en función de la producción que esperan alcanzar, tú deberías hacer lo mismo con tu Una campaña de publicidad local — un anuncio en una publicación del sector, un buzoneo en la zona, una acción en redes sociales — tiene un coste que se paga una vez y genera un impacto que dura lo que dura. El cliente lo ve, puede que lo recuerde, puede que no. Y lo ve cuando ni está en tu tienda, ni a punto de pagar.
Las pantallas de tu tienda son otra cosa. El cliente las ve cuando está físicamente en tu local, con la intención de compra en marcha, en el momento más receptivo del proceso de decisión. No hay medio publicitario que llegue en mejor momento que ese.
Pongamos los números encima de la mesa, porque hay algo más que conviene tener presente:
Según un estudio de Geoblink sobre hábitos de compra, el 65% de los consumidores señala que las promociones visibles en tienda son el principal estímulo de sus compras no planificadas en el momento de entrar. Vamos, que “lo de las pantallas” te puede llegar a suponer un buen incremento del ticket medio, lo que viene siendo dinerito en caja.
Vamos, que el cliente vino a por tornillos y se llevó también el nivel de burbuja que vio en la pantalla junto a la caja. No porque nadie le convenciera de nada, sino porque la pantalla le recordó que lo necesitaba justo cuando tenía la cartera en la mano.
Eso no lo consigue ningún anuncio en ningún otro soporte.
Un clic y está en todos los sitios
Aquí es donde la conexión con el sistema de gestión lo cambia todo.
En la mayoría de los negocios que usan pantallas de forma tradicional, actualizar el contenido implica preparar un archivo, conectar un USB, ir a cada pantalla, sustituir el contenido y esperar a que funcione. Nadie lo hace con frecuencia. Por eso las imágenes llevan meses siendo las mismas y las ofertas que se muestran ya no existen en el catálogo.
Con el módulo de videomarketing de Control Integral, el proceso es diferente. Seleccionas el producto que quieres destacar, con la información que ya tienes dentro del sistema — el que acaba de llegar, el que tienes en oferta esta semana, el que más margen te deja en este momento — y con un solo clic aparece en todas las pantallas que tengas configuradas. Actualizado, con el precio correcto y con la imagen que hayas elegido.
No hay USBs, no hay desplazamientos a cada pantalla, no hay archivos que preparar. El sistema hace el trabajo.
Y cuando quieres cambiar la oferta, el producto cambia de precio, o te interesa potenciar otra sección, lo modificas y el cambio se refleja de forma inmediata.

El bricolaje que nadie le había contado
Hay una funcionalidad del módulo que merece párrafo propio porque tiene un potencial comercial que va mucho más allá de mostrar ofertas.
La pantalla puede usarse para mostrar tutoriales de proyectos de bricolaje: cómo renovar un baño, cómo instalar iluminación LED, cómo reciclar un mueble o cómo pintar una habitación o texturizar paredes. Proyectos que puede que hayan pasado por la cabeza del cliente, pero para los que quizá no sabía exactamente qué se necesitaba o lo sencillo que era llevarlos a cabo.
La idea es tan simple como efectiva: les muestras el proyecto, les explicas cómo se hace y les ofreces todos los materiales necesarios para hacerlo realidad en sus hogares. El cliente que entró a por un taco de expansión sale con el taco, las molduras de madera, la masilla “no más clavos”, la pintura a la tiza, la cinta de enmascarar, los rodillos… y convierte su vieja estantería en un mueble para la tele de lo más chic.
No porque nadie le haya vendido nada de forma agresiva. Sino porque la pantalla le ha dado una idea, le ha explicado cómo ejecutarla y le ha dicho qué necesita. Y todo eso estaba disponible a dos metros de donde estaba mirando.
Eso es venta cruzada sin esfuerzo comercial. Y es posible porque el contenido de la pantalla está conectado al catálogo real del negocio.
El mismo principio se aplica al contenido estacional. En otoño, las pantallas pueden mostrar productos de impermeabilización y aislamiento antes de que llegue el frío — y muchos clientes que no habían pensado en ello todavía se van con el material bajo el brazo. En primavera, pintura exterior y productos de jardín. En verano, proyectos de terraza y bricolaje de interiores. En invierno, sistemas de calefacción y protección frente a heladas.
El contenido de las pantallas no tiene que ser el mismo todo el año. Puede cambiar con la temporada, con la semana, con la hora del día si lo necesitas. Y cada cambio te lleva exactamente lo mismo: un clic.
Y tus clientes lo pueden ver dentro de tu local o en tu escaparate.
Pues menudo jaleo es montar todo eso…
Pues no…
No necesitas montar un estudio de producción audiovisual, ni contratar a nadie que te monte una campaña de marketing.
El módulo de videomarketing de Control Integral te ofrece la mejor calidad de imagen y está diseñado para que cualquier negocio del sector pueda usarlo sin conocimientos técnicos especiales. Tú decides qué productos quieres destacar, en qué pantallas y durante cuánto tiempo. El sistema hace el resto.
Ya, de paso, piensa que tu local va a tener un aspecto renovado y más actual, acorde con la nueva era digital (el cartel amarillento no es precisamente tecnología punta). Vas a modernizar tu local sin hacer obras, cerrar tu negocio durante semanas y gastarte un pastizal.
Las pantallas de videomarketing se instalan fácilmente y pueden colocarse en el escaparate para captar la atención de quien pasa por la calle, detrás del mostrador para impactar al cliente mientras espera, en la cabecera del lineal para impulsar una familia de producto concreta o frente a la línea de caja para aprovechar los últimos segundos antes de que el cliente pague y salga. Tú decides cuál es la mejor ubicación para lo que quieres conseguir en cada momento.
Soluciones Globales lleva más de 20 años instalando Control Integral en ferreterías, almacenes de material de construcción y negocios de suministro industrial. La demostración del software es gratuita y se hace en tus instalaciones, para que puedas ver exactamente qué beneficios obtienes antes de hacer ninguna inversión.
Lo mismo ya va siendo hora de “redecorar” tu espacio… y aumentar tus beneficios.


